Debido al inicio de la Cuaresma, la Virgen de la Estrella luce en altar el atavío que tradicionalmente se reserva para el tiempo litúrgico de la Cuaresma. Compuesto terno completo de espolín de seda datado de 1715, juego de puños de encaje de bolillos de hilo de oro. Además, el rostrillo es una preciosa pieza bordada en oro con pequeños granos de aljofar natural. Sobre la saya, corazón de plata del siglo XVIII. Sobre las sienes, la Corona de Camarín restaurada en 2019.